Amenazas

Una mirada rigurosa a los impactos territoriales de los macroproyectos impuestos y mal planificados.

Un problema que va mucho más allá de un parque aislado

Lo que está en juego en este territorio no es un único parque eólico ni una actuación puntual. El problema es la suma de muchos proyectos y de sus infraestructuras asociadas: aerogeneradores, líneas de evacuación, ampliaciones y subestaciones que, en conjunto, pueden transformar de manera muy profunda esta parte del interior de Lugo.

Entre los proyectos que nos afectan están el PE Xescabarex, el PE Cordal de Ousá, el PE Batifol, la ampliación del PE Monciro, el PE Monte Contado, el PE Muracais, el PE Vilamalafronse, el PE Arno y el PE Baro.

En conjunto, se extienden por municipios como Lugo, Castroverde, Pol, Castro de Rei, Begonte, Rábade, Outeiro de Rei, Riotorto, Meira, A Pastoriza, Baleira, A Fonsagrada, Abadín, Lourenzá y Mondoñedo. Esto deja clara la dimensión real del problema: no hablamos de un conflicto aislado, sino de una presión territorial a gran escala.

Parques, líneas y subestaciones: una presión acumulativa

En el caso del PE Xescabarex, la preocupación se centra en la afección sobre un entorno de enorme valor natural, paisajístico y social, con espacios como los Lagos de Teixeiro, Monte Castelo y el bosque de San Fitorio.

En el caso del PE Cordal de Ousá, aparece además ligado el tema de la subestación colectora Ludrio (SET Ludrio 132/400 kV) y de las infraestructuras eléctricas asociadas.

A esto se suma la LAT 132 kV DC SE Ludrio–SE San Cibrao y el resto de líneas previstas o asociadas. El problema es que no se evalúa de verdad el impacto acumulado de las infraestructuras ya existentes y de las nuevas actuaciones proyectadas. La superposición de parques eólicos, líneas y subestaciones sobre la misma zona acaba tratando este territorio, en la práctica, como una zona de sacrificio.

Movimientos de tierra y transformación física del territorio

El impacto de estos proyectos no se limita a los aerogeneradores una vez instalados. Su construcción requiere la apertura o ampliación de pistas, plataformas para maquinaria pesada, movimientos de tierra, desmontes, terraplenes, cimentaciones, zanjas para cableado y otras obras auxiliares que transforman de forma muy intensa el territorio.

Estas actuaciones suponen la eliminación de vegetación, la destrucción y fragmentación de hábitats, la compactación y erosión del suelo y la alteración del drenaje natural del agua. En zonas rurales y de monte, esta transformación no es un efecto secundario: es una parte central del impacto, porque modifica de manera directa la estructura física del paisaje y su capacidad para mantener vida, usos tradicionales y equilibrio ecológico.

Biodiversidad, humedales y espacios protegidos en riesgo

Esta presión afecta a espacios de alto valor ambiental ligados a la Red Natura, a los corredores ecológicos y a la Reserva de la Biosfera Terras do Miño.

Afecta también a humedales y sistemas ligados al agua, como la Lagoa de Carazo y los Lagos de Teixeiro, y a especies especialmente sensibles como el mazarico real.

Afección al vecindario y a la vida rural

La afección no es solo ambiental. También nos preocupa el impacto sobre las viviendas, los negocios, la actividad agroganadera y la vida cotidiana del vecindario.

En muchos casos, estas infraestructuras suponen además una pérdida de valor económico de las viviendas afectadas, añadiendo un perjuicio directo para las personas que viven en el territorio.

La evidencia científica más sólida señala además posibles efectos sobre la salud y el bienestar, como molestia persistente, alteración del sueño, estrés y pérdida de calidad de vida, especialmente cuando estas infraestructuras se concentran cerca de viviendas en entornos rurales tranquilos.

También debe tenerse en cuenta el riesgo asociado a la concentración de infraestructuras eléctricas en un territorio rural y forestal ya sometido a múltiples presiones.

▸ Avifauna y quirópteros: un impacto bien documentado (pulsa para ampliar)

Los aerogeneradores generan también riesgos directos e indirectos para aves y murciélagos. Entre los impactos más conocidos están la colisión con las palas, el efecto barrera, el desplazamiento de especies sensibles y la pérdida o fragmentación de hábitat.

Este riesgo es especialmente relevante en territorios con humedales, corredores ecológicos y zonas de alimentación, cría o paso de fauna voladora. En el caso de los quirópteros, además de la colisión, también se ha documentado mortalidad provocada por los cambios bruscos de presión generados por las palas en movimiento.

No estamos ante un riesgo teórico. Distintos estudios y entidades llevan años advirtiendo de la mortalidad asociada a este tipo de instalaciones y de la necesidad de evaluar con mucho más rigor su implantación, especialmente en áreas ambientalmente sensibles.

▸ Patrimonio arqueológico, cultural y etnográfico en riesgo (pulsa para ampliar)

Junto al impacto ambiental, existe también una amenaza seria para el patrimonio histórico, arqueológico y etnográfico. La apertura de pistas, los desmontes y las excavaciones pueden afectar o destruir elementos de gran valor que forman parte de la memoria material del territorio.

Hablamos no solo de espacios más visibles o reconocidos, sino también de otros bienes que forman parte del paisaje histórico y cultural de la comarca: antiguas minas romanas, mámoas, caminos tradicionales, muros de piedra seca y otros elementos patrimoniales vinculados a la forma de habitar y construir el territorio a lo largo de los siglos.

El Camiño Rexio / Vía Rexia, el entorno del Castro de Viladonga y otros espacios con valor histórico, paisajístico y simbólico forman parte de un patrimonio común que no se puede sustituir. Deteriorarlos, desfigurarlos o ponerlos en peligro sería también comprometer la memoria colectiva del territorio.

Por qué hablamos de amenazas en plural

Hablamos de amenazas en plural porque no estamos ante un problema puntual, sino ante un proceso de transformación territorial que puede comprometer de manera irreversible la biodiversidad, el paisaje, el patrimonio, la vida rural y la posibilidad de seguir habitando este territorio con dignidad.

▸ La subestación junto a las casas (pulsa para ampliar)

Un ejemplo claro del impacto que estos proyectos pueden tener sobre el vecindario. El mapa muestra la proximidad de la futura subestación a las viviendas del núcleo de Ludrio. En el dibujo aparecen marcados:

  • En rojo: la subestación actual
  • En cuadrícula negra: la futura subestación, a apenas metros de las casas (algunas a tan solo 2 metros del cercado)
Mapa que muestra la proximidad de la futura subestación a las casas: en rojo, la subestación actual; en cuadrícula negra, la futura subestación a pocos metros de las viviendas
Mapa de situación de la subestación respecto a las viviendas

Esta proximidad extrema afecta directamente a la calidad de vida de las personas residentes, tanto por el impacto visual como por las posibles repercusiones electromagnéticas, acústicas y de seguridad.

▸ Flickering y ruido de los aerogeneradores (pulsa para ampliar)

Además del impacto paisajístico, los parques eólicos pueden afectar directamente a la calidad de vida de las personas que viven en las proximidades a través de dos fenómenos bien documentados.

Sombra intermitente (flickering): el movimiento de las palas de los aerogeneradores proyecta sombras que se suceden de forma rápida y rítmica, produciendo un efecto de parpadeo. Esto es especialmente molesto al amanecer y al anochecer, cuando el sol está bajo, y puede afectar al bienestar de las personas en las viviendas próximas.

Contaminación acústica: los aerogeneradores generan ruido mecánico y aerodinámico. La OMS recomienda mantener la exposición al ruido de aerogeneradores por debajo de 45 dB para evitar efectos adversos. Estudios sistemáticos confirman que el ruido de los aerogeneradores está asociado a molestia persistente, alteración del sueño, estrés y pérdida de calidad de vida.

▸ Radiaciones electromagnéticas (pulsa para ampliar)

Las infraestructuras eléctricas de alta tensión —subestaciones y líneas de alta tensión— exponen al vecindario a campos electromagnéticos de extremadamente baja frecuencia (ELF). La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de su agencia especializada IARC, clasificó estos campos como posiblemente cancerígenos para los humanos (Grupo 2B) en 2002, basándose en evidencia epidemiológica sobre leucemia infantil en relación con exposiciones crónicas.

La Unión Europea establece límites de exposición pública de 100 µT (microteslas) para campos magnéticos y 5 kV/m para campos eléctricos. La preocupación se centra en que viviendas próximas a estas infraestructuras —tanto a la subestación como a las líneas de evacuación— pueden tener exposiciones persistentes por encima de los niveles recomendados en zonas de uso habitual.

Puedes ampliar la información consultando las fuentes y documentación técnica que tenemos recogidas en el apartado de Documentación.

Alternativas reales

La transición energética puede hacerse de otro modo: potenciando el autoconsumo fotovoltaico en lugar de macroparques, instalando renovables en polígonos industriales y tejados en lugar de invadir el medio rural, y garantizando el respeto a la Red Natura y a los corredores ecológicos.

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